| |
Silvia Munt descubre a Gala, musa movida "por el arte y el amor" Elena Dimitrievna Diakonova Gala fue 'la' mujer para artistas como Paul Eluard o Dalí, aunque alrededor de ella se creó un mito de figura manipuladora y ambiciosa, pero Silvia Munt ha querido seguir su vida en un documental que la muestra como una persona "a la que sólo le importaba el arte y el amor". |
| |
La actriz y directora catalana, que consiguió el Goya al mejor cortometraje documental en 2000 por 'Laila', presentó su primer largometraje en Madrid. 'Elena Dimitrievna Diakonova Gala' es el título completo de una cinta que se estrena este viernes y que quiere dar "una visión poliédrica del personaje, desde el experto hasta la gente de la calle", en palabras de Munt. La idea de un documental sobre Gala nació a partir de la fascinación que sentía Munt por el personaje. "Como actriz -explicó- siempre me han gustado más las 'malas'. Pero, a medida que avanzaba el rodaje, me sorprendía de las cosas que iba descubriendo. Era una mujer que me perturbaba, una mujer muy saludable, aunque su forma de vivir encaje poco en la sociedad puritana actual". La directora confesó que no le gustan "las ficciones sobre personajes conocidos; son como un disfraz por encima de una personalidad avasalladora". Por eso, Silvia Munt ha optado por sumergirse en su vida, "y que ella se mantuviese oculta; descubrirla a través de las personas que la conocieron, de igual modo que para explicar cómo soy yo habría que recurrir a la gente de mi alrededor, ya que yo no sé explicarme a mí misma".
La musa de Dalí era de nacionalidad rusa Gala nació, supuestamente, en Kazan (Rusia) en 1894. Pronto se trasladó a Moscú, donde conoció a la poetisa Anastasia Tsvetaieva, que le descubriría los caminos del arte. Poco antes de la Primera Guerra Mundial conoció al poeta surrealista Paul Eluard en un sanatorio en Suiza, y se casó con él al poco tiempo. En el París de entreguerras se convirtió en uno de los personajes más conocidos e influyentes. Así, fascinó al pintor Max Ernst y a un jovencísimo Salvador Dalí, que acababa de realizar 'Un perro andaluz' junto a Luis Buñuel y todavía no había vendido un cuadro. Por él dejó a su marido y a su hija e inició una vida libre a su lado que les llevó por Francia, Nueva York y, finalmente, Cadaqués, donde murió en 1982. Silvia Munt proyectó el guión "como una trenza de realidad y ficción en la que se alternan las entrevistas a conocidos de Gala con las evocaciones de su imagen a través de las cartas de Eluard y los escritos de Dalí y, por último, las conversaciones que manteníamos en torno a ella los miembros del equipo a medida que rodábamos". Estas discusiones, "que a punto estuvieron de llegar a las manos", según palabras de la directora, "son como el coro griego de la película y creo que aportan la voz de la calle a las reflexiones de los expertos". Esto se puede sentir también en las declaraciones tomadas para el documental, que incluyen reflexiones de amantes o del servicio doméstico de Gala junto a confesiones de amigos, como el arquitecto Oscar Tusquets. Con respecto a la relación entre Gala y Dalí, Munt resaltó que "ambos mantuvieron una relación atípica, con profusión de amantes de uno y otro lado, pero también con un grado de amor superlativo". Sobre el grado de importancia que tuvo la musa para los artistas a los que acompañó o si bien fue ella la que se aprovechó de esas relaciones, la directora recordó que "ella dejó a Eluard, con quien llevaba una vida acomodada, para pasar hambre; ella era también la que iba con sus cuadros bajo el brazo vendiéndolos puerta a puerta". Tal es la importancia de Gala como musa, que Silvia Munt dijo que "si Dalí o Eluard no hubiesen encontrado a Gala, nunca hubiesen sido Dalí ni Eluard". "Gala es una musa espiritual -añadió- que no vive de los hombres, sino para los hombres". La película quiere romper también una lanza sobre la separación de las tumbas de Dalí (en el Museo Dalí de Figueres) y Gala (en el castillo de Pubol). "Resulta algo incomprensible, tal vez debido a asuntos políticos, pues Dalí había explicado a todo el mundo que quería estar enterrado junto a ella. Incluso había puesto una ventanita entre ambas tumbas para que pudiesen hablar y darse la mano". |
 |
|
|
|